miércoles 3 de marzo de 2010

El brillo del impacto.

Lo primero que sentí, fue temor. Quizás por creerme egoísta.
En la sucesión de estos últimos días, Chile sucumbe a la estampida de un terremoto. A la tragedia.
Presto oído y corazón a la novedad, no puedo dejar de pensar en nosotros.
Tan extraño me resulta esa piedad generalizada.
Profunda.
Todo un país (el nuestro) en una conmoción tan verdadera, como mezquina.
Las embajadas comienzan a llenarse de alimentos.
Los noticieros adulan la tragedia en pos de la conservación de un par de ojos mas que elijan su oferta.
Que es la misma.
En todos los canales.
Lo mismo.
Los líderes Eclesiásticos proponen interminables cadenas de oracion para nuestros vecinos.
Las fuerzas armadas ponen a disposición los chuscos aviones que nos quedan.
La cruz roja parte a tierras trasandinas.
La Presidente regala hipócritas condolencias a los hermanos chilenos.
La gente se sensibiliza hasta el más puro de sus extremos.

Yo simplemente pienso.
Quizás tampoco es piedad.
Quizás sea simplemente el brillo de impacto.
El fervoroso movimiento unidireccional que provoca la tragedia.
El altruismo mediocre parido por la insistencia de una TV,
Que monótona,
No puede parar de mostrar la tragedia.
Todo esto, nuevamente,
El brillo del impacto,
El brillo del impacto.

Sigo pensando.
Aquí, quizás mis egoísmos.

Entiendo, también añoro,
Que al menos,
Esa miserable piedad,
Ese estado de conmoción compartido,
Ese afán de ayudar,
Ese leve apenamiento,
Esa angustia social/sutil
Que en este caso,
Depositamos en nuestros hermanos chilenos
Vuelva aquí,
Que no se vaya,
Que mire,
Día a día,
A nuestros despojados.

Pero aquí no hay brillo del impacto.
Poco a poco, y como realidad aceptada, la pobreza se naturaliza.
Entonces una nena que llora hambre en un subte,
No provoca la amargura que provoca
Ver barrios y edificios partidos por el viento.

Sigo pensando.
300 muertos aproximados en Chile.

Sigo pensando.
En nuestro país.
8 niños mueren de hambre por día.
2920 chicos muertos al año.

Aunque no me guste realizar ni la mas elemental,
Hoy, mi reflexión se ata a una cuenta.

En nuestro país, sufrimos 10 terremotos por año.
La única diferencia sustancial,
Es que aquí,
No hay edificios cayendo en nuestras cabezas.
No hay brillo del impacto.
No hay brillo del impacto.

Algún día miraremos a la pobreza con esos ojos que reclamo.
Algún día quizás demos cuenta que el problema esta en casa.
Algún día miraremos esas pobres almas con ese brillo del impacto.

Ese día será tarde.
Hoy ya es tarde.

8 comentarios:

MIRU.- dijo...

me gusta mucho la manera de describir lo que es...no lo que es.

Valeli dijo...

Excelente!.
Reiteradas son las veces que el llano logra proveerme de sentido crítico, motivandome a la reflección!!
Saludos Keke.

El llano en llantas dijo...

Un gusto saberte por aca Valeli...
Gracias.
Un Abrazo señorita

Gonzalo dijo...

abstraerse de la positividad de un suceso (sin afanarse de la moral) permite poder pensar la proclividad que tenemos a actuar de maneras particulares en momentos historicos particulares y de ver que demonios esperamos! y que es lo que queresmos cuando decimos bogar por un cambio...
Muy bonito conde, siempre el primer pie que vibra con la tierra.

Pablito dijo...

El dia que la tv empieza a mostrar todo el desastre de Chile, estaba en casa con un amigo muy particular que tengo, y me dijo ayuda a estos chilenos? nos vendieron en las malvinas, "que se mueran todos" En la Argentina tambien hay millones de hambrientos, y gente sin techo pero no necesariamente por un terremoto. Por otro lado conozco gente que se esta moviendo para ayudarlos, pero no le regalan el fonde de una coca a la nena que pide a la vuelta de su casa...
Creo que muchas veces pisamos la delgada linea de la hipocresia sin ni siquiera darnos cuenta!
No es una critica sino un comentaria que tenia que compartir con vos... Algun dia miraremos pobres almas con ese "Brillo del Impacto" Algun dia... ya es tarde muy tarde!!!
Fabuloso Ezequiel, ya se me hizo costumbre!

Anónimo dijo...

Hoy ya es tarde.
Hoy ya es tarde.
Hoy ya es tarde.

Excelente.
Daniel

guido dijo...

¡no hay brillo del impacto! muy cierto.
Nuestra casa se desintegra de apoco, los ladrillos se gastan, el revoque se cae,la humedad la consume, muy lenta, nos damos cuenta pero no hacemos nada, ¡¡es poquito no importa!!decimos. cuando nos damos cuenta, ya es tarde, pequeños problemas nos llevaron a estos.
Hoy ya es tarde, la casa se cae,la dejaron caer, LA TUMBARON.
Pero se puede, levantar otra.
saludos keke..

Anónimo dijo...

Tal cual.
El mundo se está desgastando, derrumbando, "allá" hay desastres, cosas peores, decimos.
Pero peor es lo nuestro, qe acá nos estamos muriendo de hambre, sin ser extremistas y pareciera qe es un cuentito poco interesante, en un país que no le qeda nada y donde
no nos miramos a nosotros mismos, esto es triste.