martes 9 de marzo de 2010

Revista de Psicología.

El Abuelo
También el anciano muere y se debilita por perdida de sus roles sociales, del respeto por sus capacidades, de la posibilidad y la necesidad de ser un transmisor de cultura en la que se insertó toda su vida.

La muerte Biológica se instituye como la estocada final, se une a esta mutilación de los tiempos modernos.
El anciano recibe así la in-comunicación y la falta de afecto vivo de las otras generaciones, que por infecciones, lesiones o traumatismos culturales niegan en forma sistemática todo saber previo.

Esas generaciones, en plena ausencia de valores por los antepasados, crecen germinando omnipotencias crónicas. Olvidando, en su juventud, su vejez. Circunstancia inevitable.

El resultado es la negación-omisión a la palabra fecunda del consejo. Para el joven, la muerte del entorno. La gloria autónoma hija de las soberbias más individuales manifestadas a cada metro recorrido de nuestra vida. Inconcientemente diciéndonos “nunca seré viejo”.

De esta forma no es extraño toparse hoy con una juventud que en un porcentaje muy elevado, es profesionalmente estupida y concientemente omnipotente.

No quiero incluir dentro de este profesionalismo a los jóvenes argentinos olvidados por el sistema y su propio pueblo.

Excluyo a los millones de jovencitos que no han sido alimentados en sus primeros años de vida, lográndose de esta manera un daño cerebral, que se deriva en un daño Intelectual irreversible.
Incluyo decididamente a aquellos que han tenido todas las oportunidades, todos los alimentos, todo el abrigo, y que hoy son parte de esta infección cultural.
Esta aclaración me parece pertinente ya que, siempre por estos pagos, por esta Argentina que es de todos pero a la vez es de nadie, siempre, pero siempre, condenamos al desafortunado y perdonamos al “educado”.

Volvamos a lo nuestro, hemos hecho con el tiempo, descrédito de la experiencia. Anhelamos la sabiduría y la claridad, pero cuando se nos caen dos pelos de la cabeza, la vida parece volverse ominosa.

El problema (nuestro) es cultural. Quizás sea occidente quien debe reformular al menos un poquito lo que han hecho con el “Concepto de muerte y de Ancianidad”.

Quizás sea occidente quien deba volcar sus ojos a oriente. Y aquí no pretendo sembrar postura de simple asimilación de lo de enfrente, sino mas bien, un leve cotejar de lo que hemos hecho tanto aquí como allá, con nuestro tiempo, nuestra vejez, nuestra muerte.
Quizás tomar al menos lo mínimo: el Concepto Básico: “La muerte es simplemente un proceso de cambio”.

Quizás sea momento ya de renunciar al formateo Académico de nuestras escuelas y comenzar a revisar los valores.
Quizás sea momento de poner los ojos ya ni siquiera en el lejano oriente y aceptar la impecable sabiduría de nuestros pueblos aborígenes y abandonar el berretín criollo que nos llevo a donde hoy…
Quizás sea momento de saber que esos pueblos, donde hoy sus más ancianos son paseados por sus calles principales en plena veneración de sus habitantes que les envidia sanamente sus experiencias; se nos han adelantado, con sus eternos años de historia, trascendiendo y superando la escueta mirada que defendemos con tesón de nuestro mundo moderno

Quizás sea momento de comenzar a conocer y leer lo que ignoramos.
Quizás sea momento de comenzar a ver con diferentes ojos al otro. Llamado prójimo.

Simplemente pensaba en esto, ya que ayer, atrapado por nuestra cultura, pude ver la culminación de una profunda discusión de nieto y abuelo, en donde el menor, daba fin al debate y a modo de sentencia enunciaba “que podrás saber vos viejo choto …”.

Me regalo y le regalo, a mis 26 años, estas palabras a mi generación…

keke

5 comentarios:

espíritu de teflón dijo...

simplemente me encanto!

El llano en llantas dijo...

Gracias...
Te esperamos siempre espiritu de teflón...

keke

Anónimo dijo...

Excelente, impecable, tranquilizador.
Firma, un viejo choto.

Daniel

ramiro dijo...

en un acuaderno tengo est frase q no se de quien es:
Envejecer es como trepar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
a lo q yo digo..
estaria bueno preguntarles como se ve la cosa desde ahi, no? por lo menos.
me encantó

El llano en llantas dijo...

Creo que esa mirada, a pesar de la mas copiada de las descripciones que nos puedan dar, solo la obtendremos cuando estemos en el pico de la montaña...

Igual, no dejemos de preguntar...

Gracias Ramiro por los comentarios...

Keke desde El LLano en LLantas...