miércoles 25 de noviembre de 2009

Pelotudos. ¿Autocrítica?

Me gustaría realizar una pequeña aclaración pertinente para el caso. La política de este blog, ha sido siempre y por sobre todo comunicar por medio de las palabras. Más precisamente escritas. Digo esto, ya que el posteo de dos videos seguidamente, ha generado algún que otro comentario, valedero para nosotros, de no perder la tendencia de escribir. No lo vamos a hacer. El alma Mater de este espacio será siempre la palabra escrita pero en este caso no pude aguantar las ganas de subir el siguiente material. Con respecto a lo que van a ver aquí, en mi caso, tengo una postura y un pensamiento elaborado sobre la cuestión, pero prefiero, en este caso, guardármela. Lo único que pretendo, es leer ahora sus palabras, leer lo que piensan ustedes acerca de esto de los blogs. Y quiero remarcar lo siguiente; no pretendo que salgan aquí con defensas hacia nosotros, sino más bien, prefiero sus más esenciales sinceridades acerca del debate que se plantea a continuación. En última instancia, lo que me parece que se pone en cuestión es simplemente la expresión. Seria grato saber que piensan ustedes de ella.


Quien habla en el video es un personaje que en este blog, ha sido citado en varias oportunidades. Hablo de José Pablo Feinmann, por decirlo de alguna, el filósofo de turno en nuestra región/país y con quien comparto algunos puntos de vista. En fin, cuando yo vi el video, no pude dejar de sorprenderme. No voy a decir porque. Quizás le responda en mi siguiente publicación. Quizás no. Lo importante es que ustedes sean los propios jueces de la cuestión…
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Informe

Como habrán notado, con excepción de las últimas publicaciones, todos los comentarios del blog fueron suprimidos.
Es importante decirles, que la eliminación de todos los comentarios de nuestro blog, se debe a un problema técnico, que como es frecuente, desconocemos.
Aquí no hay censura ni ocultamiento. Y es una verdadera pena para nosotros haber perdido sus comentarios.
El único consuelo será, que sigan dejando los suyos en las venideras publicaciones.



Keke and Jma desde El Llano en Llantas.

viernes 20 de noviembre de 2009

( ... )

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Mi hermano mayor.

Publicado por mi. Keke.

P/D: en nuestro siguiente video José Pablo Feinmann habla de nosotros.

domingo 15 de noviembre de 2009

Revista de Psicología. (Para ahorrarnos el Psicólogo).

Hoy, "Consejo para señoritas que piensan".

Es necesario preservar este tesoro que constituyen y que aun no se han dado cuenta que son. Estamos inmersos en tiempos donde la estupidez es fomentada por la ideología de los que llevan las riendas del país. Pero también estamos inmersos en un rebaño de chicos que renuncian a la mágica sensación del pensamiento propio, la opinión formada.
Anclando todas sus proyecciones intelectuales simplemente en la obtención de un mediocre titulo universitario. Es circulo es peligro. La proyección pareciera no existir.
Nuestros jóvenes sucumben a un suicidio masivo. Suicidan su propia singularidad en post de amoldar vida al nuevo orden.

El nuevo orden dispone de una cultura de movimientos y soluciones facilistas para las relaciones humanas. Es decir, el dialogo se pierde. La demanda pierde toda burocracia. El interés es sexual, no sensual. La realidad es renegada. La esencia queda oculta.

¿Que significa esto? Significa que una mujercita que hoy sale al mundo, que sale al choque del encuentro de la mítica noche, puede provocar para si una peligrosa reflexión. Peligrosa reflexión que es minima en cantidad de casos. La adolescente encuentra un ámbito donde su pensamiento no cuenta. Donde el dialogo de un pretendiente que declara sus intenciones es un protocolo impecable de vulgaridad. La sensualidad pierde peso porque el goce ya es simplemente fisiológico. Encuentra un ámbito donde da lo mismo, un par de tetas, el amor, o la soledad. A su vez casi la totalidad del rebaño de jóvenes reniega en forma sistemática de su realidad. Escapa a la construcción de su propia singularidad por creerse relegado, entonces el uso de cualquiera que sean los estupefacientes genera una contradicción oculta. Inserta su gracia en el circuito pero paralelamente aparta su pensamiento del juicio propio. Pasa a ser simplemente un íntegramente mas de la naturaleza. No prevalece. Tiene miedo, entonces decide ser lo mas normal posible. Entonces todos están borrachos, ellas y ellos, están drogados o lo que fuere. Y nuestra mujercita lo ve. Nuestra mujercita piensa. Y reflexiona. ¿Cuál es el sentido? ¿Cuál es la lógica? ¿Cuál es mi papel? Las vías de respuesta pueden ser varias. En la mayoría de los casos la respuesta es el rápido apartamiento de la situación. El pensamiento equivocado de decirse, nada tengo que hacer yo ahí.

Lo único que pretendo aquí, por medio de esta nueva sección que se llama Revista de Psicología es aportar un grano de arena, en este caso, a los miles de fantásticos jovencitos que andan por ahí, incomprendidos muchas veces, que no pueden entender este despilfarre libertino en lo que se transformo la juventud que les pertenece. La que irremediablemente tienen que compartir.

El consejo es simplemente mantener la calma, pero no refugiarse. Nunca renunciar a seguir siendo parte de ese circuito. Porque ese circuito simplemente es la vida misma donde nos toco estar. Circuito que el mundo te muestra para que lo cambies.
El apartarse puede traer paz, pero he aquí la paradoja más irreflexiva y presionante. El salirte de ese camino vulgar de toda la expresión juvenil que hoy se muestra, genera una falsa conjetura patologizante en donde el que piensa, es el desadaptado, quien parece tener el problema. Entonces, en una salida muy apurada, nuestra joven pensante podría terminar en algún proceso peligrosamente reflexivo.

No hay ningún proceso terapéutico que aquí actúe como relevante. En el mejor de los casos, un profesional deberá aconsejar desde el corazón a nuestra fugaz paciente y darle paso a la vida misma. A la propia elaboración de la circunstancia. Porque desde el preciso momento que un profesional la recibe, la enferma. Le confirma la situación patologizante. Que en realidad no existe. Cualquier Psicólogo que lea esto, podría enfadarse rápidamente. (Estoy diciendo que los Psicólogos, en muchas ocasiones enferman). Pienso, que la Psicología recibe pacientes, que en muchas ocasiones no merecen la calidad de tales. Solamente una fobia declarada a la situación podría ser merito para un tratamiento.
Retomemos. Lo fundamental, es incentivar en la chica, el dialogo. Dialogo con la situación que la decepciona. En este caso. La perdida juventud, que puede ser su perdida juventud. El dialogo, es simplemente la vida. Lo que debe comprender es que por simple carácter transicional de la vida, hoy debe dialogar con esa juventud. Mañana deberá dialogar con los finitos intereses de las mujeres adultas. Mañana dialogar con sus pares en la ancianidad. Su generación la acompañara siempre.
Es por eso, que debe fundar su visión como un tesoro. Y si nuestra adolescente no puede comprender la finitud y el desorden de su generación, ella debe constituirse como elemento de cambio. Y serlo, implica, practicarlo. Es en esa finitud, en la vaguedad de que sus amigas no puedan ejercer otro mensaje que la publicación de sus buenas formas debajo de un ajustado jeans, en lo mediocre de recibir una grosería desencajada de alguien que gusta de su ser, en la ausencia de pensamiento, en el mareo de los pibes, en lo vulgar de la situación, ahí esta su esencia... ahí esta el cambio. Quizás la salvación.
Esto no significa que uno debe salir a bailar todos los sábados si no lo quiere. Pero la única forma de revertir algo, es que estos jóvenes, que son decididamente diferentes, que piensan, que leen, que critican lo impuesto, que sufren al mundo, no se aparten de él. Estos jóvenes no tienen un problema. Tienen un don. El de pensar.
Y es por eso que se los necesita insertos en los planos que rechazan. Porque dentro de esa marea de locura juvenil, para nuestra suerte, en alguna bendita oportunidad, las encontramos. Nos encontramos. Y encontrarnos es salvarnos. Porque podemos volver a creer. Podemos pensar que no todos están perdidos. Que todavía hay esperanza. Que todavía hay otro que te espera. Que hay otro que también te esta buscando y que esta en ese micro-universo que se vuelve tan duro de aceptar. Pensando seguramente lo mismo que vos. Esta ahí, en ese lugar que muestra toda la miseria, pero que un día cualquiera te regala lo mas preciado. Ya sea un amor, un camino, o la confirmación de tu claridad.
Así concluye el problema. Así se acepta lo inaceptable para dar un nuevo comienzo, a un nuevo problema. De eso se trata vivir. Salir de un interrogante para entrar en otro. Sino, estaríamos muertos en vida.

Quería simplemente desplegar este pensamiento ya que son reiterados los casos (en su mayoría mujeres) de jóvenes que proclaman un lastre frustrante de sus ámbitos de pertenencia. Frustración que no es enfermedad.


Ese circuito tan frustrante simplemente es la vida misma donde nos tocó estar. Circuito que el mundo te muestra para que lo cambies.

Ahí nos encontraremos para salvarnos. Salvarlos.


Keke desde su Psicología del Corazón

sábado 7 de noviembre de 2009

Un consejo y Pacto para amantes Colonenses.

Capitulo primero.
El vértigo. La diacronía exagerada. Los mismos lugares. Los amigos. Los olvidos. El perro que te odia. El bachecito de la esquina que tantos pesos le robo a mi viejo en arreglos para su auto. La soledad. El éxito. El placer. El aburrimiento. La mentira. Las mujeres. El amor. Lo prohibido. Las amantes. Los lugares y una humilde estrategia.
Todas cosas que me remiten al pueblo en el que supe andar. Todas cosas que son parte de él. Cosas que hacen al sentido de pertenencia.
Sentido de pertenencia, que en ocasiones no se genera o más bien, como en este caso, se pertenece simplemente por compartir la geografía. Por estar. Estando, pero no siendo tenido en cuenta. Creo que en el final de estas líneas, darán mejor entendimiento a lo que aquí estoy queriendo decir.

Capitulo segundo.
Ya de jovencito, cuando el romance era parte de mi vida, como lo ha sido en la de todos, las historias y los enredos comenzaban a nacer.
Para no extenderme sobre ellos, llevare mis palabras directamente a aquellas situaciones en donde una de las dos partes que componen una historia adquiere el titulo de “amante”. Con respecto a la historia no pienso aclarar quien llevaba tal titulo (ella o yo) ya que no es eso de lo que quiero hablar.

Capitulo tercero.
El pueblo era pequeño y uno de los dos debía esconderse o al menos no caer en la ostentación de la provocación que provoca el descuido. También queríamos tomar algo. También queríamos olvidar al resto de la gente. También queríamos jugar a ser normales.
Entonces ella me decía: ¿Pero como hacemos? ¿A dónde podemos ir? ¿No habrá algún lugar donde no vaya mucha gente?
Entonces yo le decía: Quédate tranquila, te voy a llevar a un lugar que nos va a volver invisibles…

Capitulo cuarto.
Quizás sea este el capitulo mas importante ya que volviendo a aquello del sentido de pertenencia, hoy, traicionándome, renunciando al beneficio de su impunidad y rompiendo su misteriosa y encantadora magia decido contar y transmitir un beneficio para los amantes de mi pueblo.
Que se entienda que no es aquí el engaño a quien propongo limpiarle el camino. Solo pretendo que ustedes sean parte de la magia de este lugar.
Este lugar que esta allí, en el pueblo, bien al centro o casi, ya que es en Calle Urquiza donde lo podemos encontrar.
Con los años y mis historias, algunas de mis demandas fueron de anonimato, o simplemente tranquilidad. Este lugar supo darme ambas. Este lugar bañaba (¿y bañara hoy luego de este relato?) las pieles de color invisible a quienes concurrían al mismo. Es algo extraño, ya que su ubicación no lo deja a más de cien metros del centro comercial de la ciudad. De la impiadosa mirada de nuestro pueblo.

Capitulo quinto.
Una hipótesis: hasta el día de hoy creo que en el caso de concurrir otros colonenses al lugar, quédese tranquilo, la mística hará que no vayan al mismo tiempo.
Una experiencia: cuando uno esta adentro del lugar, si uno mira por sus ventanas, los autos que paran en la esquina, donde sabemos que hay un semáforo, por ende hay autos que llevan Colonenses adentro, si uno presta atención al detalle, o mas bien a esos colonenses, da cuenta de que ni siquiera doblan su cabecitas para mirar el lugar, cosa que es síntoma de la región.
Efecto que se traslada también a los transeúntes circulantes por las respectivas veredas.

Capitulo sexto.
Es verdad también, que el lugar, desde mi prejuiciosa critica, no es de lo mas bellos, pero no es eso lo importante ya que estimo que es parte de su poder.
Su descuido estético es una estrategia para nuestros anhelos de anonimato.
El beneficio es otro.

Capitulo séptimo.
En post de que no abandonen este relato, diré urgentemente su nombre para pasar a las últimas observaciones. Este lugar del que hablo hoy, se llama “El Marito”. Creo que si el lector es Colonense rápidamente identificara el lugar y su extraña fuerza de estar siempre a pesar de la manifiesta omisión de su propio pueblo.
El lugar no solo no es concurrido, tampoco es observado.
El lugar no solo no es concurrido, nunca es observado.
Pero el lugar es fantástico, o al menos lo fue para mí. Piense usted querido lector, solo por un segundo si no es verdad lo que digo. El lugar esta ahí pero no esta, nadie lo tiene en cuenta, la gente de nuestro pueblo ha decidido no tomar siquiera algún miserable café en dicho restorán, han ignorado inconcientemente su existencia, dando los efectos que dan las viejas fotografías atrapadas en los antiquísimos portarretratos que ya nadie mira, dando un estatuto al lugar que a veces me hizo preguntar ¿Será real?

Capitulo octavo. El consejo y el Pacto.
Escribiendo esto, contando mi refugio más perfecto, contando lo invisible que fui en un lugar que esta a la vista de todos, creo estar rompiendo esa magia, ese don, al menos con quienes estén leyendo esto ahora.
Por eso es que les pido, hagamos un pacto porque ahora ya son parte de esta historia y estimo que mas de uno, la próxima vez que pase por el lugar, incline su mirada quizás para dejar de ignorarlo como muchos lo han hecho siempre o quizás también buscando algún amante en la concreción de sus engaños.
Pero entiendan también, el hecho de hablar aquí de amantes responde mas bien a una estrategia para captar su atención. Es verdad que podrán ir allí en calidad de tales, pero puedo asegurarles que el lugar también es propicio para ir a llorar a novias que se van, llorar los insostenibles dolores familiares, para estar en paz, para reír, para derramar arriba del aroma de un café (que no es tan rico) todas esas sensaciones humanas que a veces queremos sacar, simplemente mirando por una ventana una ciudad que no nos esta mirando. Este es mi tímido consejo para ustedes. Aprovechen tal beneficio. Que en un pueblo “no es poca cosa”.
En cuanto al pacto, es muy simple. Sigamos entre todos alimentando esto. Aunque ahora sepan del poder ser invisibles en nuestro propio territorio y quieran consecuentemente utilizar sus poderes, procuremos simplemente cuando crucemos en frente de él o por sus veredas no mirar a sus adentros. No rompamos el hechizo. Dejemos en paz a los visitantes del lugar. Que también un día puede ser tu paz.
Quizás sea esto lo único que me dio valor para escribirles y asi arriesgar la tranquilidad de mi refugio.
Simplemente porque creo en la concreción del pacto.
Simplemente porque creo en ustedes.


Sigamos teniendo la posibilidad de ser invisibles, realidad que solo será posible si tus ojos no nos miran.


Keke

PD: Quien quiera firmar este pacto, puede hacerlo simplemente escribiendo su nombre en los Comentarios.