viernes 9 de octubre de 2009
Pensamiento de antiguas novias y viejas quiosqueras.
Habíamos entablado una relación hermosa. Las charlas eran calidas. Generalmente las humoradas nos acercaban cada vez más. Ya existía confianza. Evidentemente, ambos éramos parte del otro. Ella en mí. Yo en ella. Sabía verla todos los días. Una hermosa relación. Un vínculo fuerte.
Pero todo cambia. Todo pasa. Entonces el final llego aunque no lo hubiera imaginado jamás. Toda relación termina. Y en este caso, aunque no pueda entender que sucedió en ella, también hubo espacio para decir basta.
Parado en la seguridad de los soberbios me atrevo a confesar no haberle dado motivos para que me de fin. De todos modos, así lo hizo.
Han pasado los años. Y ya no la veo. Nunca la veo.
Estoy hablando de la quiosquera.
Capitulo segundo
En cuanto a la restante protagonista, mi ex novia., haré uso de mi condición de caballero. No hablare de ella.
Pero es necesario saber que cuando nuestra relación termino, los cambios no solo fueron personales, sino también, por decirlo de alguna manera, fueron sociales, barriales, funcionales.
Es acertado mencionar, que en la relación que mantuve con mi ex pareja, supe habitar su casa. Dos años de convivencia.
De esa manera, no solo me abrió las puertas de su hogar, sino también de su ciudad, su barrio, sus costumbres, su quiosquera.
Capitulo tercero
En cuanto a los cambios una vez terminada la relación con mi pareja uno de ellos me resulto francamente raro, molesto, revanchoso y muy gracioso.
Es decir, así como ella (mi novia) me dejo vivir en su casa, pareciera que la misma operación lógica se forjo con la quiosquera, quien por lo que pude ver con el tiempo, entendí que me había prestado su barrio y su gracia.
Luego de mi alejamiento amoroso, enterada del suceso, la quiosquera también tomo partido.
Capitulo cuarto
Un dato para la cabal comprensión del relato y su futura conclusión es que, el exilio del barrio no había sido tan profundo. Y con profundo me refiero a planos de distancia, es decir, me mude a unas dos cuadras y tantito.
O sea, debido a los vericuetos que uno traza día a día en su barrio, debía seguir viendo a la quiosquera. A quien por otro lado, tampoco quería dejar de ver. Pero las visitas ya no eran iguales. En algunas otras ocasiones en donde tuve que asistir al quiosco ella se encontraba distante, fría, destilando cierto rechazo evidente, puchereando con sus labios que no supieron realizar el arte del disimulo. El momento era trágico y gracioso.
La situación se volvió insostenible, y para ser franco, muy molesta, ya que también es fundamental mencionar, que su quiosco es de esos que a uno nunca lo dejan a pie, esos que siempre están abiertos, esos en donde sabemos que podremos adeudar algunos pobres centavitos hasta el día siguiente, esos en donde a veces dejamos alegría y otras una gran pena, esos en donde dejamos el primer comentario del día, esos lugares tan comunes y cruciales, esos que parecen hechos a la medida de uno.
Capitulo quinto.
Hace ya dos años que vivo en un nuevo barrio pero los vínculos forjados con sus respectivos quiosqueros no van mas allá de la propia transacción por mi requerida, ejemplo:
Hola
Hola, si.
Dame un Camel diez.
2.50, si tene justo mejor.
Si, tengo justo.
Uh, bárbaro.
Hasta luego, gracias.
Chau nene.
Capitulo sexto.
Quería comentar esto, ya que pasado algunos años de aquella relación, pude ver que es más fácil volver a forjar una relación amorosa con alguna otra mujer, que volver a encontrar una “quiosquera amiga”.
Capitulo séptimo.
Uno puede convivir con una pena de amor, pero no con una quiosquera que lo discrimina.
martes 6 de octubre de 2009
Peronismo. Filosofía política de una obstinación argentina. José Pablo Feinmann.
Prólogo.
Esto es un ensayo. Es un libro sobre el peronismo. No es la desgravación de un curso. Ni estará escrito como si el autor le hablara al lector y hasta dialogara con él. Esa experiencia ya fue ensayada con el proyecto anterior encarado desde éste diario, los días domingo, cuando la gente quiere “cosas livianas” para leer después del asado o al borde de la piscina (pileta) o antes o después de jugarse un partido de fútbol o uno de tenis o jugar al truco o a la escoba de quince o a cualquier otra cosa. Esto es un libro con pretensiones desmedidas: historiar e interpretar al peronismo. No podemos seguir sin hacerlo. El peronismo sigue y hay que seguirlo de cerca. O retroceder y tomarle distancia. Tratarlo con frialdad. Como a un objeto de estudio, arisco y feroz. Lleno de sonido y de furia. Diferente, esquivo, no único, pero sin duda específico. Priva en él más la diferencia que el paralelismo con otros partidos de otros países. No es el vanguardismo. Todavía no es el PRI. No es – aunque tanto se empeñan en que lo sea- el fascismo. Ni menos aún esa pestilencia alemana que entre alientos nietzscheanos, invocaciones a la “bestia rubia” y a las “aves de rapiña”, a la pureza de la raza, a la biología de los héroes o a la respuesta creativa del Dasein comunitario a la técnica de cómo caída (en Heidegger) se llamó nacionalsocialismo. Hay grandeza y profundas miserias en el peronismo. Hay demasiados muertos. Hay un plus de historicidad. Hay una historia desbocada. Hay líderes (sobre todo uno), hay obsecuentes, alcahuetes, hay resistentes sindicales, escritores combativos, está Walsh, Ortega Peña, está Marechal, están Urondo y Gelman, están asesinos como Osinde y Brito Lima, fierreros sin retorno como el Pepe Firmenich, doble agente, traidor, jefe que manda a los suyos a la muerte y él se queda afuera entre uniformes patéticos y rangos militares copiados de los milicos del genocidio con los que por fin se identificó, hay pibes llenos de ideales, hay más de cien desaparecidos en el Nacional Buenos Aires, está Haroldo Conti, muerto, Héctor Germán Oesterheld, muerto, Roberto Carri, muerto, y hasta Aramburu, muerto, está la opacidad de una historia de opacidades, de odios, venganzas, horrores, está la OAS, Henry Kissinger, el comisario Villar, formado en la Escuela de las Américas, cana puesto y avalado por Perón, el gran indescifrable, el Padre Eterno, el ajedrecista genial, el que volvería en el avión negro y volvió viejo y volvió malo, y le dio manija a López Rega, de cuya paranoia asesina no podía decirse inocente, porque nadie desconoce lo que tiene tan cerca, y si a eso que tan cerca tiene le da el espacio y le deja las armas, y encima se muere y sabe que se muere y lo deja fuerte, consolidado, porque de cabo lo ascendió, en acto macabro y doloroso, a comisario general de la policía, y si a la mediocre y manipulable y matarife del cabarute la deja de vice, sabiendo, como sabía, que ella no era ella, que Daniel, el Brujo umbandista, la dominaba, le susurraba los discursos porque era él el que los había escrito, porque era él el que habría de ponerles las listas, el que habría de decirle hay que matar a éste, Chabela, y a éste y a todos los infiltrados marxistas de la juventud y a los combatientes de la guerrilla, hay que dar palo porque el quebracho es duro, y si esto, al Viejo general, le deteriora el prestigio, le erosiona el recuerdo, la memoria de los mejores años, de los años felices, del 53% por ciento del Producto Bruto Interno para los pobres, de las nacionalizaciones, del artículo 40, del Pulqui, del Estado generoso, del Bienestar estatal, del keynesianismo desbordante, de los sindicatos, de los abogados de los sindicatos, del Estatuto del Peón, de las vacaciones pagas, de la entrega de Evita hasta el aliento postrero, mala suerte, general, usted se lo buscó, vino y no tenia salud para venir, al ajedrez se juega de afuera, en política al menos, el Mago para ser Mago de la Historia, para ser Mito y Esperanza tiene que estar lejos, manejar los hilos desde la distancia, desde arriba, manejar las contradicciones sin ser una de ellas, pero si el Mito regresa el Mito se historiza, ya no maneja las contradicciones, él, ahora, es una más y tiene que tomar partido, y la historia se lo come, mito que regresa pierde porque ya no puede ser mito, el avión negro regresó y llegó entre el estruendo de las balas y los gritos de los muertos y los torturados y aterrizó en Morón, lejos del pueblo, en medio de los asesinos, de los franceses de las OAS, de Osinde, de Favio: el que nada vio, el que nada supo aunque estaba arriba, bien arriba en ese palco colmado de hienas y de buitres y vampiros, de los pretorianos que afilaban sus cuchillos para una de las noches más negras de la Argentina, que si no fue la más negra se debió a la que vino después, a la de los militares de la Seguridad Nacional, que encontraron el terreno fértil, las víctimas fáciles, los perejiles abandonados y sofocados por el miedo, y se dieron todos los gustos, pusieron a los Martínez de Hoz, a los Walter Klein, a los Juan Alemann, a los que exigieron a fondo la limpieza para aplicar el plan que tenían, el de las privatizaciones, el del Imperio, el de la Escuela de Chicago, el de Milton Friedman y el del ingeniero Alsogaray y ni por asomo el de Keynes, y el país fue una timba y se llenó de argentinos del deme dos, y la ESMA fue un infierno que nadie, ni en su peor pesadilla, pudo prever, y ahí torturaron, empalaron, violaron mujeres, torturaron niños frente a sus padres, quemaron vivos a pobres pibes que solo habían alfabetizado en una villa miseria o que en un pizarrón indefenso enseñaron el vocabulario a niños ignorantes que siguieron así, ignorantes,, porque sus púberes maestros se fueron de la noche a la mañana, se fueron para no volver jamás, y esos vuelos y esos sacerdotes que bendecían a los asesinos, y les decían hijo mío cumples con la Patria, Dios te absolverá porque tu tarea es purificadora, el Evangelio está contigo porque está con quienes hacen justicia aunque, a veces, la justicia, que es ciega, se parezca al horror porque tiene que ser impiadosa para el triunfo del bien, para el triunfo del Señor que te mira, te juzga y te perdona por medio de mi palabra, que es la Suya, sigue con esta tarea porque es la de la Patria y la del Dios cristiano, y la mayoría de los que morían eran peronistas jóvenes, inocentes todos, porque cualquiera que muera así, como un perro, es inocente, porque nadie, hombre o mujer, miliciano o perejil de superficie o sacerdote del Tercer Mundo o sindicalista o simple vecino del barrio al que se lo chuparon porque estaba en una libreta de direcciones o porque sí nomás y para meter miedo, merece morir de este modo, como un perro, y ni siquiera un perro lo merece, ¡ Qué centuriones tan despiadados se escondían en los pliegues de la Patria! Quién lo hubiera dicho. Aquí, en la Atenas del Plata, encontrarlo a Trujillo multiplicado hasta el espanto. ¿Dónde quedó la Patria de los cincuenta? La que conquistó el corazón amargo de Discépolo. La que le dio alegría. La que le hizo olvidar la tristeza y los barrios pobres de los tangos y elegir los umbrales, porque en ellos estaban los novios, el portland porque por ahí caminaban felices los postergados de siempre, la abundancia, la comida y el chamamé de la buena digestión, la patria de los cincuenta quedó lejos, el peronismo se alejó del peronismo, y lo mató a Troxler a quien ni los centuriones de los basurales de José León Suárez supieron hacerlo, y lo mató a Atilio López con más de ochenta balazos, y a Silvio Frondizi y al Padre Mujica y a Rodolfo Ortega Peña, en una noche cruel, en una emboscada sórdida, tan sórdida e inesperada que Rodolfo, al caer moribundo, alcanzó a decirle a su compañera la frase del asombro, de la incredulidad, del final: ¿Qué pasa, flaca?” Eso, qué pasa. Qué pasó. Qué pasará. Porque esta historia sigue. Y contarla es aceptar el desafío de lo cósmico. Lo inabarcable. Lo infinitamente contradictorio. Una totalidad que no deja destotalizarse y retotalizarse. De ganar un sentido y perderlo y engendrar- de pronto, entre alucinaciones- diez, quince, treinta sentidos. No digo que el peronismo sea incomprensible. Sólo digo que comprenderlo “en totalidad” es una tarea gigantesca, desaforada. Hacia ella vamos.
juanadearte.
viernes 2 de octubre de 2009
Recordándolo.
El 12 de marzo de 1930, Gandhi emprende la conocida como “Marcha de la Sal” con vistas a arrancar la independencia de la India al Imperio Británico.
En años anteriores, el Mahatma había multiplicado las manifestaciones no violentas y las huelgas de hambre y así obtener para el Imperio de las Indias un estatuto de autonomía análogo al concedido a las colonias de población europea como Canadá y Australia.
Al no conseguir resultados, ciertos miembros de su partido, el Partido del Congreso Nacional Indio se impacientan y amenazan con desencadenar una guerra a favor de la independencia.
Gandhi, para no ser desbordado, advierte al virrey de la India que su próxima campaña de desobediencia civil tendrá como objetivo la independencia. Así pues deja su áshram de los alrededores de Ahmedabad, al noroeste del país, acompañado de algunas decenas de discípulos y de un séquito de periodistas.
Después de un recorrido a pie de 300 kilómetros, llega el 6 de abril de 1930 a la costa del Océano Índico. Avanza dentro del agua y recoge en sus manos un poco de sal. Por este gesto irrisorio y altamente simbólico, Gandhi alienta a sus compatriotas a violar el monopolio del estado sobre la distribución de sal. Este monopolio obliga a todos los consumidores indios, incluidos los más pobres, a pagar un impuesto sobre la sal y les prohíbe recolectarla ellos mismos. Es análogo a la gabela que, bajo el Antiguo Régimen gravaba la sal en Francia.
En la playa, la multitud, nutrida de varios miles de simpatizantes, imita al Mahatma y recoge agua salada en recipientes. Su ejemplo es seguido por todo el país. De Karachi a Bombay los Indios evaporan el agua y recogen la sal a plena luz del día, desafiando a los británicos. Estos últimos llenan sus cárceles con 60.000 ladrones de sal indios.
Los indios, fieles a las recomendaciones de Gandhi, no se resisten. El mismo Mahatma es detenido y pasa nueve meses en prisión. Finalmente, el virrey reconoce su impotencia para imponer la ley británica. Cediendo a las peticiones de Gandhi, libera a todos los prisioneros y reconoce a los indios el derecho a recolectar ellos mismos la sal.
Desacertado por aquel entonces en la oposición parlamentaria, Winston Churchill ironiza sobre el “fakir sedicioso que sube medio desnudo las escaleras del palacio del virrey.”
El Mahatma es recibido triunfalmente en Londres por los liberales británicos que aceptan una próxima independencia de la India. Ésta será aplazada por la Segunda Guerra Mundial y las disensiones entre hindúes y musulmanes. El 15 de agosto de 1947, el Imperio de las Indias se convertirá por fin en independiente pero al precio de una salvaje guerra religiosa y de la separación de India y Pakistán. En el contexto de este conflicto, Gandhi perderá la vida el 30 de enero de 1948, víctima de un fanático derechista hindú.
La Marcha de la sal supone para los hindúes el equivalente al motín del té en Boston que condujo a los Estados Unidos a la independencia.
A lo largo de la marcha, Gandhi y sus seguidores entonan a modo de himno el mantra Raghupati.
juanadearte.
Un ministro Japonés (Relaciones Internacionales)
La mirada de los otros y también en este caso, la falta de toda diplomacia para sernos franco.
Un reportaje en la TV.
Un ministro de producción japonés, muy japonés.
Un reportero argentino, capacitado, interesado en saber a través de mencionado ministro un poco mas de nosotros, los argentinos.
La nota era interesante y divertida.
Interesante porque el Nipón ejercía un acotado esbozo de las estrategias implantadas para el desarrollo de su país.
Divertida porque, y esto no puedo negarlo, mas allá de admirar tanto filosofias, corrientes espirituales, políticas y demás sectarismos orientales de los cuales deberíamos aprender mucho, nunca pude resistir sonreír ante la morfología descripta por ellos en sus rostros. En algún tiempo de mi vida creí que los nacimientos orientales sucedían arriba de motocicletas en movimiento altamente veloces en donde el recién nacido era sometido en su primer contacto con el mundo a la respectiva y furiosa ráfaga producto tanto de la conjunción de velocidad y aire, que a su vez como segundo producto generaba una especie de “Arremangue” de la piel hacia el centro de la nuca del depositario de la ráfaga, para lograr de este modo, esas facciones tan características de los orientales y que a modo de sinceramientos, a veces, me dan mucha risa.
En fin, ahí estaba yo, divertido e interesado. Pero vayamos ahora a lo más importante.
Pregunta el periodista Argentino ¿Qué análisis puede brindarme usted acerca de la Argentina? Se lo pregunto con respecto a la crisis, pero más aun, en un sentido histórico. ¿Qué piensa usted acerca de que un país tan rico como el nuestro no pueda lograr el desarrollo que podría potencialmente lograr?
Acto seguido, el Nipón interrumpe la pregunta y dice:
Pero no, espere un segundo. No nos confundamos. Ustedes no son un país rico y nunca lo fueron. Y tampoco lo serán.
Ustedes son un país muy pero muy pobre. ¿Y sabe por que? Esto se lo digo con todo respeto. Ustedes no tienen las dos riquezas más importantes que debe tener un país. Estoy hablando en primer término, de la “Riqueza Moral” y en segundo termino otra riqueza fundamental, la “Riqueza Intelectual”. Sin intelecto y sin moral, no hay riqueza, no hay nación, no hay pueblo, no hay bandera.
Salga y recorra mi país hasta su último rincón y vera que no tenemos ni un metro de esa riqueza material que ustedes tienen desparramada en millones de kilómetros. Aquí no tenemos nada. Absolutamente nada a excepción de Moral e Intelecto.
Pero precisamente a base de esas dos pequeñas y simples cosas, nosotros hemos fabricado “EL TODO DESDE LA NADA”, mientras que ustedes han generado “LA NADA DESDE EL TODO”. Vuelvo a reiterarle, con todo respeto, no se engañe, ese es el primer paso para avanzar, ustedes no son un país rico en lo mas mínimo.
El sentido potencial de la riqueza de su país es mentiroso, irreal, simplemente porque el factor humano no esta capacitado para explotarlo.
No hay potencia.
Ho hay riqueza.
No hay futuro.
Perdón si lo ofendo, pero no puedo evitar decírselo.
El periodista enmudece en un silencio triste y reflexivo.
Publicado por keke
Observaciones del caso
A) Pido disculpas por no poder dar aquí el nombre del ministro, pero cierto es que pude ver la nota hace varios meses y el olvido de su nombre, hoy se ha hecho efectivo.
B) Me pareció perfecto el análisis, simple pero agresivamente real y decidí compartirlo aquí
C) El sentido potencial de la riqueza de su país es mentiroso, irreal, simplemente porque el factor humano no esta capacitado para explotarlo.
D) No hay potencia.
E) Ho hay riqueza.
F) No hay futuro
G) La nada desde el todo…
H) La nada desde el todo…
I) La nada desde el todo…
J) ¿Que loco no?

