Cuando decidí escribir esto me pregunte ¿Denuncia? ¿Reflexión? ¿Humor?
Denuncia parece no ser, ya que la situación que se describirá a continuación ha sido denunciada por vecinos de nuestro Pueblo y por Organizaciones que proponen una dignísima lucha por la conservación de nuestro ambiente. Vecinos y organizaciones que siempre, en países como estos, se constituyen como minorías.
Tampoco es reflexión. Es simplemente una realidad evidente y concreta.
Y en cuanto a humor, por una simple y acostumbrada compulsión personal nuevamente estará presente, como en casi todos mis escritos. Es una de las tantas maneras que me ayudan a no llorar cuando veo cosas como esta.
Es por todo eso, que en esta oportunidad solo pretendo por medio de una impresión visual, generar algo tan elemental como difícil, “crear conciencia”.
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En la siguiente fotografía, podemos observar nuestro “Arroyo de la Leche”, ubicado en el extremo sur de nuestras Playas.
Como bien se puede ver, su coloración, a medida que nos vamos alejando de la costa y de su desembocadura comienza a oscurecerse progresivamente hasta lograr un color (valor) negro. Negro intenso. “Negro posta” como se diría por estos tiempos.
Bien, ese color esta generado por todos los restos de la enterita población colonense.
Muy extenso seria describir detalladamente el problema aquí. Pero algo anda mal. Muy mal y ese algo se llama “Piletas de decantación”. Piletas que se encuentran a la vera del arroyo.
Nombraré algunos puntos importantes para la comprensión del problema.
A) Es importante saber que dichas piletas, son el receptor directo de toda la caquita de cada uno de nosotros. Ricos. Pobres. Rubios. Morochos. Todos. Muchos.
B) Las piletas no funcionan como deberían. Su funcionamiento no es pleno. Por ende, no decantan. De esta forma, los desechos (pura y exclusivamente “caquita”) pasan al arroyo, luego al rió, tal y como nosotros los traemos al mundo.
C) La ubicación de las mismas es un tema que debe tratarse urgentemente.
D) Llegado al metro de profundidad en el arroyo, el agua ya no contiene oxigeno. Prueba de la gravísima contaminación.
E) Para comprender mejor la situación, esto seria como que cada uno de nosotros vaya y haga lo suyo directamente todos los días en el arroyo. Es decir, 23.000 tipos (población aproximada de la Ciudad de Colón) que al menos una vez por día, defecan en sus aguas.
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Quería mostrar esto ya que la Foto es francamente desalentadora y tristísima. Colón atraviesa un grave problema de contaminación y no es mucha la gente que se preocupa o puede ver esto.
En cierta forma es paradójico. Es decir el pueblo vive jactándose con ese tan bello rió que nos toco en suerte pero lo destruye paralelamente. Sus gobernantes duermen la siesta larga y cuando se despiertan patean la pelota para el costado. Costados en donde por lo general, hay arroyos.
Así vivimos. Así vamos. Viendo y viendo a nuestros dirigentes que se acalambran los tobillos en una carrera pura y exclusiva por el reclutamiento de turistas. Promocionando una ciudad y un rió al cual no cuidan en lo mas mínimo.
Un ejemplo pertinente es ver el trabajo de la Secretaria de Turismo de Colón. Es decir, un conjunto de personas que lo único que saben hacer es contar cuantas plazas hay ocupadas en Fines de semana largo y Temporadas y en algunas ocasiones gestionar una partida presupuestaria para pegar un par de afiches en alguna avenida de la Capital Federal.
¿No debería estar el máximo representante de la Secretaria de Turismo de la ciudad de Colón totalmente nervioso por esta situación? ¿No debería estar compartiendo esta lucha con nuestros vecinos ambientalistas? ¿Comprenderá el flamante secretario que es el rió el que atrae a sus tan sagrados turistas? ¿Comprenderá lo que es un rió o un arroyo? ¿Comprenderá lo que es el turismo? ¿Comprenderá algo? ¿Comprenderá?
Hay que empezar a tener conciencia de lo que tenemos y somos.
Conciencia de que no vivimos en un paraíso y que somos negligentes.
Viendo en ese rió una fuente (mas que de naturaleza) de inagotables recursos para las futuras vacaciones de nuestros futuros visitantes.
La ecuación es muy simple, “si cuidamos el Rió y nuestros arroyos seremos dignos depositarios de prosperidad”. Prosperidad humana. Luego prosperidad turística. Tenemos un problema grave. Y el primer paso es al menos estar despiertos. No recaigamos en la cómoda ignorancia.
Se lo pedimos por favor, si usted vive en Colón, acérquese a las organizaciones que conocen acabadamente esta realidad y sea parte de esa lucha por lo que es suyo. Cuide sus ríos y arroyos porque ese es su verdadero hogar. Si el tema le interesa. Por vía privada podremos enviarle más información.
Ahora ya sabe a donde concurrir cuando escuche la expresión “El culo del mundo”.

Fotografia (Fuerza Aera de LA Nación)
Esta fotografía ha sido tomada el 15 de Septiembre de 1997. Imagine el color/contaminación que puede tener hoy este arroyo.
keke


“Los condenados de la tierra” es un libro ya clásico y tremendo de Frantz Fanon, obra militante y contundente sobre las miserias y tragedia que la colonización Europea desparramó por Africa y América. Ese libro fue prologado por Jean Paul Sartre, en un prefacio que se ha convertido en una pieza fundamental y penetrante, mediante la que el filósofo francés se dirige a sus coetáneos europeos para concientizarlos de lo que han hecho y advertirles de las derivaciones posibles. Ambos, el libro y el prólogo, no pueden dejar de leerse (por lo menos, eso creo yo). Aquí va una síntesis del prólogo de Sartre.

