Capitulo primero.
El vértigo. La diacronía exagerada. Los mismos lugares. Los amigos. Los olvidos. El perro que te odia. El bachecito de la esquina que tantos pesos le robo a mi viejo en arreglos para su auto. La soledad. El éxito. El placer. El aburrimiento. La mentira. Las mujeres. El amor. Lo prohibido. Las amantes. Los lugares y una humilde estrategia.
Todas cosas que me remiten al pueblo en el que supe andar. Todas cosas que son parte de él. Cosas que hacen al sentido de pertenencia.
Sentido de pertenencia, que en ocasiones no se genera o más bien, como en este caso, se pertenece simplemente por compartir la geografía. Por estar. Estando, pero no siendo tenido en cuenta. Creo que en el final de estas líneas, darán mejor entendimiento a lo que aquí estoy queriendo decir.
Capitulo segundo.
Ya de jovencito, cuando el romance era parte de mi vida, como lo ha sido en la de todos, las historias y los enredos comenzaban a nacer.
Para no extenderme sobre ellos, llevare mis palabras directamente a aquellas situaciones en donde una de las dos partes que componen una historia adquiere el titulo de “amante”. Con respecto a la historia no pienso aclarar quien llevaba tal titulo (ella o yo) ya que no es eso de lo que quiero hablar.
Capitulo tercero.
El pueblo era pequeño y uno de los dos debía esconderse o al menos no caer en la ostentación de la provocación que provoca el descuido. También queríamos tomar algo. También queríamos olvidar al resto de la gente. También queríamos jugar a ser normales.
Entonces ella me decía: ¿Pero como hacemos? ¿A dónde podemos ir? ¿No habrá algún lugar donde no vaya mucha gente?
Entonces yo le decía: Quédate tranquila, te voy a llevar a un lugar que nos va a volver invisibles…
Capitulo cuarto.
Quizás sea este el capitulo mas importante ya que volviendo a aquello del sentido de pertenencia, hoy, traicionándome, renunciando al beneficio de su impunidad y rompiendo su misteriosa y encantadora magia decido contar y transmitir un beneficio para los amantes de mi pueblo.
Que se entienda que no es aquí el engaño a quien propongo limpiarle el camino. Solo pretendo que ustedes sean parte de la magia de este lugar.
Este lugar que esta allí, en el pueblo, bien al centro o casi, ya que es en Calle Urquiza donde lo podemos encontrar.
Con los años y mis historias, algunas de mis demandas fueron de anonimato, o simplemente tranquilidad. Este lugar supo darme ambas. Este lugar bañaba (¿y bañara hoy luego de este relato?) las pieles de color invisible a quienes concurrían al mismo. Es algo extraño, ya que su ubicación no lo deja a más de cien metros del centro comercial de la ciudad. De la impiadosa mirada de nuestro pueblo.
Capitulo quinto.
Una hipótesis: hasta el día de hoy creo que en el caso de concurrir otros colonenses al lugar, quédese tranquilo, la mística hará que no vayan al mismo tiempo.
Una experiencia: cuando uno esta adentro del lugar, si uno mira por sus ventanas, los autos que paran en la esquina, donde sabemos que hay un semáforo, por ende hay autos que llevan Colonenses adentro, si uno presta atención al detalle, o mas bien a esos colonenses, da cuenta de que ni siquiera doblan su cabecitas para mirar el lugar, cosa que es síntoma de la región.
Efecto que se traslada también a los transeúntes circulantes por las respectivas veredas.
Capitulo sexto.
Es verdad también, que el lugar, desde mi prejuiciosa critica, no es de lo mas bellos, pero no es eso lo importante ya que estimo que es parte de su poder.
Su descuido estético es una estrategia para nuestros anhelos de anonimato.
El beneficio es otro.
Capitulo séptimo.
En post de que no abandonen este relato, diré urgentemente su nombre para pasar a las últimas observaciones. Este lugar del que hablo hoy, se llama “El Marito”. Creo que si el lector es Colonense rápidamente identificara el lugar y su extraña fuerza de estar siempre a pesar de la manifiesta omisión de su propio pueblo.
El lugar no solo no es concurrido, tampoco es observado.
El lugar no solo no es concurrido, nunca es observado.
Pero el lugar es fantástico, o al menos lo fue para mí. Piense usted querido lector, solo por un segundo si no es verdad lo que digo. El lugar esta ahí pero no esta, nadie lo tiene en cuenta, la gente de nuestro pueblo ha decidido no tomar siquiera algún miserable café en dicho restorán, han ignorado inconcientemente su existencia, dando los efectos que dan las viejas fotografías atrapadas en los antiquísimos portarretratos que ya nadie mira, dando un estatuto al lugar que a veces me hizo preguntar ¿Será real?
Capitulo octavo. El consejo y el Pacto.
Escribiendo esto, contando mi refugio más perfecto, contando lo invisible que fui en un lugar que esta a la vista de todos, creo estar rompiendo esa magia, ese don, al menos con quienes estén leyendo esto ahora.
Por eso es que les pido, hagamos un pacto porque ahora ya son parte de esta historia y estimo que mas de uno, la próxima vez que pase por el lugar, incline su mirada quizás para dejar de ignorarlo como muchos lo han hecho siempre o quizás también buscando algún amante en la concreción de sus engaños.
Pero entiendan también, el hecho de hablar aquí de amantes responde mas bien a una estrategia para captar su atención. Es verdad que podrán ir allí en calidad de tales, pero puedo asegurarles que el lugar también es propicio para ir a llorar a novias que se van, llorar los insostenibles dolores familiares, para estar en paz, para reír, para derramar arriba del aroma de un café (que no es tan rico) todas esas sensaciones humanas que a veces queremos sacar, simplemente mirando por una ventana una ciudad que no nos esta mirando. Este es mi tímido consejo para ustedes. Aprovechen tal beneficio. Que en un pueblo “no es poca cosa”.
En cuanto al pacto, es muy simple. Sigamos entre todos alimentando esto. Aunque ahora sepan del poder ser invisibles en nuestro propio territorio y quieran consecuentemente utilizar sus poderes, procuremos simplemente cuando crucemos en frente de él o por sus veredas no mirar a sus adentros. No rompamos el hechizo. Dejemos en paz a los visitantes del lugar. Que también un día puede ser tu paz.
Quizás sea esto lo único que me dio valor para escribirles y asi arriesgar la tranquilidad de mi refugio.
Simplemente porque creo en la concreción del pacto.
Simplemente porque creo en ustedes.
Sigamos teniendo la posibilidad de ser invisibles, realidad que solo será posible si tus ojos no nos miran.
Keke
PD: Quien quiera firmar este pacto, puede hacerlo simplemente escribiendo su nombre en los Comentarios.
sábado 7 de noviembre de 2009
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20 comentarios:
excelente keke!! aplaudo de pie.
trato buscar en mi memoria algun lugar p ser invisible en el pueblo, pero no lo encuentro, pero tambien se que en esos dias que estas invisible donde encontrarte puedo.
saludos
guille
No tuve que vivir mucho tiempo en un lugar como Colón (podría ser cualquier otro pueblo) para darme cuenta de que efectivamente es dificil dejar de estar a la vista de alguien. ¿Y quien no ha anhelado la calma de la soledad? Inclusive cuando había creído encontrarla ¿quién no se supo sorpresivamente observado?
Por lo tanto agradezco tu aporte, estimado Keke, y prometo conservar la maravilla del secreto y el rigor del pacto. Un abrazo
Guille, Fede gracias por sus comentarios.
Y creanlo, de hacer al pacto, invisibles seremos.
Lo bueno, seria poder serlo en todas partes... Porque de hecho, la formula dice mucho mas de lo que quiere decir y es aplicable a todos los lugares...
"Sigamos teniendo la posibilidad de ser invisibles, realidad que solo será posible si tus ojos no nos miran".
Keke
Gracias por andar siempre por el blog...
"Genial! tal cual! un lugar que "adentro es invisible".Yo sï miro a esta altura de mi vida la propuesta de su Menú que es bien VISIBLE!.Hum que rico!! Y el Hechizo...intacto!Cariños y gracias por estar nuevamente!!!"
Nilda Vallory
Es verdad lo que decis sobre el menu.
Gracias a vos tambien por andar siempre por aqui Nilda.
Saludos.
Keke, desde El Llano en Llantas...
Me marcaste. No pense q era tan invisible dicho lugar. Pero pensando un poco es porque simplemente el lugar era ignorado por mi como lo describiste. Firmo el pacto jaja abrazo keke
Nico Silva
"Excelente historia! Como siempre!! Felicitaciones!"
Rocio Salagno
muy bueno.. !!
Es verdad es un lugar invisible..
pasa totalmente desapercibido por los colonenses.. otra vez muy bueeno!!
Juancri.
firmo el pacto
muy bueno keke y admiro tu capacidad para encontrar un lugar asi para poder andar de trampa sin que te vean... jajaja un maestro!!!
sin dudas firmo el pacto, segui escribiendo asi que la verdad me hace acordad tanto al pueblo que tanto amo, un abrazo enorme y saludos a tu hermano espero verte por aca asi tomamos algo por el ojo!! jajajaja
laureano zarza (pichon)
Como me haces delilarla... por favor... bueno supongo que tenes razon. Pense que te metias en el colegio, en el cacino... quiero publicaciones con mas frecuencia amigo, es muy bueno lo que haces... entro en el compromiso del pacto y bueno, voy a ir a tomar algun cafe a ver si es tan asi la magia de la que hablas! no lo dudo pero necesito resultados! no por aca pero te voy a contar de algunos lugares similares, capas no te sirven cafe ni hay olor a parrilla, ni tampoc trabaja pichulo en la cocina pero seguro te gustan.
Jaja Abrazo Ezequiel
Los últimos dos son geniales, con lo de la quiosquera me rei muchisimo y esta ultima reflexion me transporto a uno de esos pocos lugares que, como el marito, parecen verdaderamente invisibles .
me encanta lo de los capitulos, un abrazo ..
Bueno che, la verdad que se agradece que luego de una ausencia prolongada demuestren que estan al pie del cañon.
Espero esa charla Pablito.
Gracias por dejar sus comentarios y sigan haciendolo, ya que lo que mas nos interesa es saber que piensan ustedes.
Un abrazo PAI, Siempre ando por tu espacio.
Gracias
KEKE
Gracias por tu visita Juancri y mucho mas por firmar el pacto.
KEKE
Remito tu experiencia al cuento “La Carta Robada” de Poe. Encaja perfecto en tu relato.
Firmo.
EZE:No queria estar ausente.
Felicitaciones, es muy bueno y como te dije chateando...no entiendo como se puede ignorar el unico lugar que tiene frutillas de la region con crema toooooooodo el año!! pero bueno...en fin!! sera parabienes de los amantes del llano.-
Es verdad Bahia, omiti semejante detalle. Quizas no quise decirlo todo. Demasiado dificil fue delatarme como para encima prostituir los detalles, literalmente, mas sabrosos.
Un abrazo
Keke desde El EL Llano...
Firmo keke. Debo decir que vivi a dos cuadras del Marito toda la vida y realmente nunca nada de ahi llamo mi atención. El kitch colonense a pleno.
un abrazo.
Simplemente gracias!!!!
Por nada anonima/o.
keke
keke un poco tarde estoy leyendo esto.. pero es que descubrí al llano hace poco y voy leyendo también de a poco... mientras leía y antes de que dijeras el lugar me recorrí (en la mente) toda la calle Urquiza desde la iglesia hasta la costanera y te juro que vi todas las esquinas... menos "el marito"!!! es genial... no se como subsiste pero espero que así siga!
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