Capitulo primero
Habíamos entablado una relación hermosa. Las charlas eran calidas. Generalmente las humoradas nos acercaban cada vez más. Ya existía confianza. Evidentemente, ambos éramos parte del otro. Ella en mí. Yo en ella. Sabía verla todos los días. Una hermosa relación. Un vínculo fuerte.
Pero todo cambia. Todo pasa. Entonces el final llego aunque no lo hubiera imaginado jamás. Toda relación termina. Y en este caso, aunque no pueda entender que sucedió en ella, también hubo espacio para decir basta.
Parado en la seguridad de los soberbios me atrevo a confesar no haberle dado motivos para que me de fin. De todos modos, así lo hizo.
Han pasado los años. Y ya no la veo. Nunca la veo.
Estoy hablando de la quiosquera.
Capitulo segundo
En cuanto a la restante protagonista, mi ex novia., haré uso de mi condición de caballero. No hablare de ella.
Pero es necesario saber que cuando nuestra relación termino, los cambios no solo fueron personales, sino también, por decirlo de alguna manera, fueron sociales, barriales, funcionales.
Es acertado mencionar, que en la relación que mantuve con mi ex pareja, supe habitar su casa. Dos años de convivencia.
De esa manera, no solo me abrió las puertas de su hogar, sino también de su ciudad, su barrio, sus costumbres, su quiosquera.
Capitulo tercero
En cuanto a los cambios una vez terminada la relación con mi pareja uno de ellos me resulto francamente raro, molesto, revanchoso y muy gracioso.
Es decir, así como ella (mi novia) me dejo vivir en su casa, pareciera que la misma operación lógica se forjo con la quiosquera, quien por lo que pude ver con el tiempo, entendí que me había prestado su barrio y su gracia.
Luego de mi alejamiento amoroso, enterada del suceso, la quiosquera también tomo partido.
Capitulo cuarto
Un dato para la cabal comprensión del relato y su futura conclusión es que, el exilio del barrio no había sido tan profundo. Y con profundo me refiero a planos de distancia, es decir, me mude a unas dos cuadras y tantito.
O sea, debido a los vericuetos que uno traza día a día en su barrio, debía seguir viendo a la quiosquera. A quien por otro lado, tampoco quería dejar de ver. Pero las visitas ya no eran iguales. En algunas otras ocasiones en donde tuve que asistir al quiosco ella se encontraba distante, fría, destilando cierto rechazo evidente, puchereando con sus labios que no supieron realizar el arte del disimulo. El momento era trágico y gracioso.
La situación se volvió insostenible, y para ser franco, muy molesta, ya que también es fundamental mencionar, que su quiosco es de esos que a uno nunca lo dejan a pie, esos que siempre están abiertos, esos en donde sabemos que podremos adeudar algunos pobres centavitos hasta el día siguiente, esos en donde a veces dejamos alegría y otras una gran pena, esos en donde dejamos el primer comentario del día, esos lugares tan comunes y cruciales, esos que parecen hechos a la medida de uno.
Capitulo quinto.
Hace ya dos años que vivo en un nuevo barrio pero los vínculos forjados con sus respectivos quiosqueros no van mas allá de la propia transacción por mi requerida, ejemplo:
Hola
Hola, si.
Dame un Camel diez.
2.50, si tene justo mejor.
Si, tengo justo.
Uh, bárbaro.
Hasta luego, gracias.
Chau nene.
Capitulo sexto.
Quería comentar esto, ya que pasado algunos años de aquella relación, pude ver que es más fácil volver a forjar una relación amorosa con alguna otra mujer, que volver a encontrar una “quiosquera amiga”.
Capitulo séptimo.
Uno puede convivir con una pena de amor, pero no con una quiosquera que lo discrimina.
viernes 9 de octubre de 2009
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7 comentarios:
Keke muyyyy bueno, lo disfrute muchisimooo!
Segui escribiendo siempre! besos rocio alvarez
Un gusto tenerte siempre por aca Ro. Gracias
Keke
Genial!! Un placer las descripciones , me esperanzó y me hizo reir.
Buenisima la descripción del kiosco como lugar depositario de alguna pena o comentario existencialiiiisimo en la siesta o la madrugada , el priemr saludo o el ultimo lugar en donde te ven despierta.Tuve mi kisoco y mi kiosquero.Yo estuve ahi tb y volvi por un rato!!Lo extañé. Felicitaciones.-
El placer es nuestro al recibir sus comentarios, aunque sean desde el anonimato.
Gracias
keke
nunca pense q esa relacion se iba romper asi...
mostro la hilacha la lu...
pero te aviso q sigue teniendo cambio de 100
saludos una delicia el relato
aja muy bueno keke! un abrazo
Nicolas Silva
eu che, publiquen algo.
Ahora nos mal acostumbraron.
Se pusieron a contar los dias que hacen que no publican?.
Daniel
PD Perdon por mi tono imperativo, pero se los extraña
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