lunes 31 de agosto de 2009

La geometría y mi gloria más solitaria.

De muy niños.
El sol partía el mundo. Nuestros padres se refugiaban en una siesta inquebrantable.
Nosotros llegábamos al lugar, ahí, a media cuadra, a la canchita.
Comenzaba el partido, como todos los días. El calor era una anécdota. Nosotros también.
Pasaron algunos minutos del comienzo del juego. No era mi día. Tampoco el de ellos.
Estoy corriendo por detrás de quienes defienden, un precioso centro pasado al segundo palo es mi oportunidad. Estoy lejos del arco rival. Decido intentarlo. Giro fantásticamente. El movimiento es estéticamente conmovedor. Elegante. Impacto el balón. ¡Golazo!.

Quizás me sea difícil describir en forma precisa aquí dicho gol, pero lo cierto es que él mismo, es a mi modo de ver las cosas, aquel que mas me gusto. Mi gol. Mi momento de oro. Por eso se los cuento, aunque el final de esta historia no sea la que imaginé.

Apenas realizado el disparo. Apenas gritada mi expresión de júbilo ante tan hermoso gol, el arquero gritaría inmediatamente –afuera-.

El detalle, como bien lo saben, tanto damas como caballeros, es que en aquella canchita, como en tantas otras, los arcos no eran arcos. Sino por el contrario, los mismos se creaban a partir de los elementos dispuestos en el terreno. En este caso, dos árboles, que en este caso también, no habían ofrecido ninguna de sus ramas para declarar el respectivo travesaño.

Es por eso entonces, que ese momento dorado se derrumba por la negación del arquero. Negación que fue seguidamente consentida por sus compañeros de equipo quienes casi al unísono también gritaron la palabra afuera.
Recuerdo que hice uso del último recurso que me quedaba a mano. Cuando dicha situación se hacia presente, la palabra de mis compañeros también tenia su respectivo peso. Como en todo picado, las discusiones, tanto para la validación de los goles como para las de las faltas, y toda situación que el juego demande, debían llegar rápidamente a un veredicto ya que era verdaderamente tedioso romper con la dinámica que aquellos partidos generaban. De ese modo, ante la palabra de los contrarios y ante tanta adversidad, giro mi cabeza hacia atrás y busco la mirada de un compañero, quien con sus brazos en la cintura y con una leve seña de resignación gira su cabeza de un hombro hacia el otro. Simplemente me dice. No fue.

Todo estaba dicho. La totalidad de los integrantes del partido confirmaban mi error. Me quede en silencio, volví lentamente para esperar la embestida rival que ahora contaba con el beneficio de recuperar el balón. Pero mi mente quedo en la jugada. Fue gol, para mi fue gol.

Hoy tengo 25 años y esa jugada sigue siendo determinante y no escapa a mis reflexiones.
Yo había decidido que tal jugada había sido gol, anexando mi más perfecta pirueta juvenil deportivamente hablando. Pero las geometrías sagradas que generaban aquellos potreros en aquella oportunidad me habían dado la espalda y tampoco quería depositar culpas en los malos cálculos de los demás.
En aquella ocasión debí aceptar, que esa tarde, los ojos de mi corazón habían agrandado el tamaño de los arcos de mis más calidos recuerdos. Todos la vieron afuera y yo la recuerdo clavada bien en el ángulo superior derecho.
El partido termino, y cuando me retiraba de la cancha volví a mirar aquel arco imaginario, el mismo que mirábamos todos, ese que justo se volvió tan dudoso en plena coincidencia con mi jugada mas soñada.
En el camino me volví contento, disfrutando en soledad mi gol anulado, recordándolo a cada paso. Pero algo faltaba. Los chicos venían a mi lado y la jugada ya era parte del olvido. En unos simples cincuenta metros ellos ya no recordarían el suceso.
Mi momento más glorioso era perfectamente olvidable para los demás.
Mi gloria tenía otro sabor. Solitario. Olvidable.

¿Por qué no pude hacer caso a la geometría Sagrada de los niños?
¿Porque no acepte llanamente aquel veredicto de los pibes, ahorrándome de esa manera la revelación que implico para mi ser, que toda gloria no tiene sentido si no puedo compartirla con los que quiero?

¿Será la gloria simplemente un regalo para los demás?


Keke

PD Como antitesis para este escrito, recomiendo leer mi publicación titulada “Vitrinas”, en donde también intento explicar otra de mis visiones acerca de la gloria. Factor tan tajante del plano humano.

P.D Dedicado a Nico, Feli, Perico, Pepa (quien tambien supo ser parte de aquellos partiditos) y Chiquito. Al gran equipo que supimos ser en aquel potrero, que fue Estadio para nosotros y que supimos llamar “La Canchita del Cura sin cabeza”…

8 comentarios:

ramiro dijo...

no te parece q de a poco colon se esta quedando sin canchitas? el pueblo crece, se densifica y sin embargo no inauguran plazas nuevas.
la canchita del barrio es importantisima para la formacion de un gury, y espero q mis hijos tengan una canchita del cura sin cabeza antes q una play.
muy bueno keke, un abrazo

miguel dijo...

Muy bueno Keke. Pese a que no te dieron el gol como valido hay que destacar que estabas corriendo!!!.... y eso no es poco mi amigo.
Un abrazo.

El llano en llantas dijo...

Es verdad Ramiro.
Es un buen anhelo para tus futuros hijos... Pero creo que de comprarles la play no safas...

Un abrazo

keke

Anónimo dijo...

La gloria es como el tiempo,y la edad y el éxito que no es sinónimo de la primera.
Desde donde yo miro depende de uno y de la mirada del otro.
Es un invento mentiroso me parece, che!

Buenisimo el relato Keke !!

El llano en llantas dijo...

Gracias. Me gusto tu comentario, mas alla de no saber quien lo escribe... igualmente creo suponerlo...

keke

el guille dijo...

muy bueno keke!!
tendria q haber valido por 2, por como lo comentaste.
bien dibujada la escena.

Pablo dijo...

Ya ue hablas de esa canchita, me gustaria que relates la verdadera version, ya que de chicos queriamos buscar la cabeza de ese pobre cura! Los hnos Porcile claro que si... chiquito no jugaba para tu equipo no me mientas.
Para ramiro que esta muy sensible, decirle que hay mas canchitas que antes! solo que los chicos la cambian por otra actividad!
Keke fue gooooollll... vos lo viste, no pensaste que con terrible maniobra de pormedio, habras despertado algun que otro celo? la pepa nunca soño con hacer un gol asi, Felix menos!!! te ultrajaron amigo! yo empezaria a contar la historia de otra manera, que en el ultimo minuto la enterraste y el festejo duro hasta la noche! jejeje de verdad te lo digo!
Como ya es costumbre, exelente!
PD: gracias por el mensaje del cumple!

Bahía.- dijo...

Hola Keke !! No se si suponias que era yo...pero recien me doy cuenta q quede como Anónimo, un abrazo.
Esto de escribir desde cybers y a la apuradas no me favorece ;)