Ya antes de construir casas, habíamos construido anillos de piedra alrededor de nuestros poblados para defendernos de animales salvajes y otros enemigos. Hicimos también muros de tierra. Mas tarde inventamos el foso y el muro de ladrillo. El muro alrededor de una fortificación es uniformemente resistente en todos sus puntos. Otra ventaja de un anillo así es que la distancia desde su centro hasta el borde es la misma en todas direcciones. Los primeros poblados estuvieron ubicados claramente en el centro. Este era un punto especifico, casi siempre un manantial. Cuando la gente empezó a sentirse mas segura, ese punto central se empezó a mover, dando nacimiento a un centro lineal, tal como una “calle principal”, lo que permitió mas movimiento y, por lo tanto, mayor actividad dentro del cercado.
El cerco se interpreta como un gesto de abrazo. Esto lo podemos entender de manera corporal, ya que nosotros mismos abrazamos a los amigos y a los seres queridos. Es un fenómeno empático. No observamos solo con los ojos, miramos también con nuestros cuerpos. El retornar sobre una ruta por la que ya habíamos caminado es mucho mas fácil que volver sobre una que conocimos desde la ventana de un coche. Cuando has escalado una montaña, la ves para siempre con “diferentes ojos”, lo que, en realidad, incluye la “memoria de los músculos”.
Aprendemos mientras vemos, y lo que aprendemos continua influyendo en lo que vemos.
J.J. Beljon
Publicado por keke
miércoles 19 de agosto de 2009
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2 comentarios:
excelente.
siga asi,
siga.
Idem a "el guille" ...me encantó!!
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