Y no hay remedio. Mucho menos piedad.
Hace cinco años, quizás mas, que me corre el mismo perro.
Y cada vez que lo veo, pique corto, hasta casa, que por suerte, esta ahí nomás.
Keke
miércoles 24 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


6 comentarios:
jajaja, los perros y los cocodrilos son así, cuando se la agarran con alguien...
Si. Y por lo que averigue es conmigo la cosa. Que hago Mundo Aquilante? me recomendas algo?
Gracias por la visita che...
KEKE
Lo cierto es que tanto vos como el perro van envejeciendo juntos sin mejorar la velocidad ninguno de los dos.
Creo es que lo mejor es dejarse morder. Generalmente una vez saciada la ansiedad de entrarle a su gamba, buscan otras víctimas. Justamente el año pasado me dejé morder por un cangrejo que no volvió a dar noticias ni se metió otra vez en mi mar.
Saludos!
Te confieso algo, desde el día que me lo contaste,hago un montón de maniobras para no cruzarme con dicho animal, hace poco cruce por la vereda de enfrente y por mirar a ver si estaba ahí me lleve por delante un monton de ramas poco más y pierdo un ojo.
Besos.
te extraño.
Tenés toda la razon Queque. Hago extensiva la anécdota pero en este caso cambio de mamifero, el perro por "El mono de Melano".
Nos vemos campeón, muy bieno el blog. Un abrazo.
El colo.
Publicar un comentario en la entrada